• Correctores ortográficos y su no uso

    La informática y más concretamente la ofimática hoy día trascienden fronteras que van más allá de lo meramente tecnológico. No vamos a entrar aquí en la potencialidad de las herramientas informáticas en el día a día en todos los ámbitos de la vida, incluida la docencia, sino a presentar una opinión crítica frente al uso cada vez más extendido de los correctores ortográficos de los sistemas informáticos. Es indudable la potencialidad de lo informático y su gran ratio de acción, no lo es tanto el uso de los correctores ortográficos automatizados.
    De entrada quede claro que quien esto escribe no defiende el uso masivo descontrolado de la herramienta ortográfica que mayoritariamente presentan los programas editores de texto/s y cada vez más extendidamente cualquier aplicación que permita la introducción de información escrita. Preséntase aquí, por tanto, mi defensa del no uso de los correctores ortográficos.
    Un corrector ortográfico de un terminal no lo es tal. La cuestión es sencilla: se trata de un mecanismo comparativo de palabras registradas/no registradas en un listado, llámese documento de texto, llámese base de datos, llámese como quiera que se llame. El funcionamiento también es sencillo: cada vez que se introduce un término este se compara con el listado a que nos referimos y si existe no lo marca como falta ortográfica pero si no existe no lo marca como tal. Ahí está el error: palabras existentes que no estén memorizadas en esos listados aparecen como falta...
    La situación es un tanto compleja dada la magnificación que se le ha dado a los sistemas informáticos. Pero un ejemplo lo clarifica todo: si una persona escribe 'Hola, ¿cómo estás?' se reconoce como válido, a la par que si por contra se escribe 'Ola, ¿cómo estás?' también se da como válido. Evidentemente el segundo caso presenta un error: 'Ola' no se reconoce como falta ortográfica sino que aparece como 'no falta' en tanto que está en esa lista de palabras. De ello se concluye que se está dando como válida una incorrecta construcción escrituraria y que en virtud de ello queda claro que los correctores ortográficos no entran dentro del campo de la semántica. Lo mismo ocurre con los errores gramaticales y/o de concordancia, donde fallas que no lo son se reconocen como errores y viceversa.
    Pudiera existir quien afirme que ese listado se puede ir completando con las palabras nuevas que vayamos utilizando: he aquí la paradoja. Es la sabiduría de la persona la que en última instancia controla los contenidos de dichos supuestos correctores, de modo que en realidad es la propia persona quien construye los listados... y así pues no se trata de un automatismo con un sistema heurístico de desarrollo sino un mero sistema automático de comparación, como hemos venido defendiendo. Es un constructo de palabras que no van más allá de ello, de ser un listado a que recurre una aplicación tecnológica.
    En conclusión, quien esto escribe no apoya el recurrir a la corrección automatizada de contenidos textuales en ningún proceso de creación textual u otro.


  • Mi currículum vitae

    Mi currículum vitae está en continuo crecimiento, sobre todo en la parte de formación. Un/a buen/a profesional está en continua formación y aprendizaje.

    Al enviar su mensaje está aceptando el aviso legal y la política de privacidad.

    DIRECCIÓN

    Tenerife, Islas Canarias

    EMAIL

    yapcigomez@yapcigomez.com

    TELÉFONO/WHATSAPP

    SKYPE

    © Copyright 2010 - , Yapci Gómez.

    Más yapcigomez.com: Aula virtual | Biografía | Currículum Vitae extendido | Opiniones / Aviso legal | Política de privacidad

    Safe Creative #1006250201173


    Licencia Creative Commons